jueves, 13 de septiembre de 2007

Isaura Navarro interviene en el debate sobre la reforma de las pensiones cuestionando la política social del gobierno

Intervención completa:

El Grupo Parlamentario de IU-ICV hubiera apostado claramente por una reforma socialmente más ambiciosa y justa.
Es más, no compartimos ni el fondo ni la forma.

En primer lugar, somos conscientes de que era posible una reforma socialmente más ambiciosa y justa. Aún lo es, y vaya, con las afirmaciones que realiza el presidente el gobierno sobre la economia española, alguien puede dudar que era posible avanzar más?
Volvemos a lo de siempre, cifras macroeconomicas que se olvidan de la gente, de la economia familiar e individual de la mayoria.
Lo cierto es que sin exageraciones preelectorales ni dramatismos pperos el crecimiento económico sostenido en los últimos trece años hubiera justificado un salto cualitativo para abordar el importante diferencial que en materia de gasto social, y en especial en el capítulo de las pensiones, existe con respecto a nuestros países vecinos.

Nuestro país continúa gastando en promedio más de 1.000 euros por habitante y año menos que la UE-15, y más de 800 euros de diferencia si la comparación la efectuamos con la UE-25.

Los cambios demográficos, los compromisos de separación de fuentes de financiación y el crecimiento económico que reitera una y otra vez el gobierno permiten favorecer un mayor compromiso con nuestra política de pensiones.

SIN AVENTURISMOS Y SIN DESCUIDAR LA SOSTENIBILIDAD FINANCIERA DEL SISTEMA, hoy es racional pensar que lo prioritario es invertir en lo social, abordar un mayor compromiso social y favorecer una mayor cohesión social, ante la obsesiva política de superávit financiero en las cuentas públicas.

Quizas la disyuntiva se encuentra siempre en si garantizamos derechos por ley o hacemos regalos del gobierno cada periodo electoral en muchos casoa ante exigencias de nuestro grupo parlamentario en plena negociación presupuestaria.
Reformas que por supuesto suponen un elevado coste que no queremos minusvalorar,
Pero cuya envergadura queda siempre necesariamente minimizada ante otras reformas de profundo calado económico, como ha sido la Reforma Fiscal efectuada que significa una restricción potencial para las políticas públicas.

Hoy, el nivel económico medio de nuestras pensiones sigue siendo bajo y se está generando una brecha social de empobrecimiento agudo en un importante número de hogares con una pensión como única renta, especialmente si consideramos los parámetros de nuestros vecinos comunitarios y la evolución de la inflación, unido a un déficit en gasto social excesivo con respecto a la media europea.

Conformarse con hacer más que el PP (el partido de los congelados) no es dar verdadero cumplimiento al compromiso histórico de abordar su déficit social y esta legislatura era óptima para haber planteado un cambio de lógica, desde una visión progresista y de izquierdas, en la necesidad de evitar una ruptura social y económica entre las rentas más beneficiadas del crecimiento económico y los sectores socialmente más desfavorecidos.

Es cierto, ya se ha dicho, que el proyecto de Ley contiene un conjunto de medidas que mejoran parcialmente el acceso de los beneficiarios a mejores prestaciones, como es el caso de la ampliación del derecho a la pensión de viudedad, mejoras en la pensión de orfandad, en incapacidad temporal o tímidos avances en lo que respecta a la jubilación anticipada.

Pero también existen elementos francamente regresivos que en ningún modo pueden ser compartidos por nuestro Grupo.

Desde nuestro punto de vista, el proyecto de Ley gravita en exceso alrededor del tan manido concepto de la contributividad. Y lo hace con una visión excesivamente cerrada en la idea de favorecer las trayectorias profesionales de los empleos más estables pero sin tener en cuenta los insostenibles niveles de temporalidad y subempleo que marcan la realidad de nuestro mercado laboral.

Por tanto, se observa una visión parcial de la contributividad orientada solamente hacia los sectores laborales de cotización más estable, pero sin tener en consideración la realidad actual de precariedad e inestabilidad y tampoco el importante protagonismo que la economía sumergida tiene tradicionalmente en nuestro país.

Nuestro Grupo ha propuesto la creación de una Pensión Mixta para aquellos trabajadores que han cotizado entre 365 días y quince años, creando una compensación gradual, en función de la cotización realizada y que no alcanza el tope mínimo, que complementaría a la Pensión no Contributiva.

Esta diferencia iría a cargo de los gastos de los presupuestos de la Seguridad Social, ya que es un derecho que se adquiere a través de un determinado periodo cotizado.

Esta medida favorecería de forma particular a las mujeres, hoy mayores de 65 años, que tienen periodos cotizados e inutilizados y que se vieron obligadas a perder su continuidad en el trabajo fruto de las escasas medidas de protección que favorecieran una presencia laboral estable y compatible con la vida familiar.

Y de forma especial, a trabajadoras subempleadas que han trabajado durante casi toda la vida pero han sido objeto de ausencia de cotizaciones, en sectores donde la economía sumergida y el concepto clásico de mano de obra barata, todavía, aunque en menor medida, es una realidad, como es el caso del sector conservero, servicios domésticos, etc.

La decidida apuesta, del Proyecto de Ley, por estimular la prolongación de la vida laboral hasta los 70 años entraña, en opinión de nuestro Grupo, una contradicción severa con la realidad de lo que ocurre en nuestro mercado laboral. De una parte, se favorecen, auspician y permiten acuerdos de prejubilación a partir de los 50 o 52 años.

Carece de toda lógica estimular la prolongación de la vida laboral para los mayores de 65 años y ampliar la edad de jubilación anticipada a los 61 años,
cuando millones de jóvenes buscan su primer empleo o están en condiciones de subempleo, como los llamados mileuristas.

Otro aspecto polémico del proyecto de Ley es la limitación futura que se pretende en la pensión de viudedad reconvirtiéndola en una renta de sustitución, eliminado su carácter universal y subjetivo. Este debe ser un debate de importancia no ajeno a la realidad social de nuestro país.

En este sentido, siendo positivo el reconocimiento de la pensión de viudedad para las parejas de hecho, no se produce una homologación entre matrimonio y pareja de hecho. Existen importantes discriminaciones tales como la constatación de la convivencia estable y notoria durante un periodo amplio, o la exigencia de que el nivel de dependencia de los ingresos represente el 50% si existen hijos o el 75% en ausencia de ellos.

Navarro recordó que en cuanto al retraso de la entrada en vigor de la posibilidad de jubilación parcial de los funcionarios, la enmienda transaccional pactada previamente en exclusiva por PSOE y CiU, y luego propuesta al resto, “no es más que una burla" respecto a lo acordado en el reciente Estatuto del Empleado Público, donde existe el reconocimiento expreso de que estos funcionarios puedan acceder a la jubilación parcial.

ASPECTOS POSITIVOS

Estimamos como muy positivo que se haya admitido parcialmente nuestra enmienda sobre el reconocimiento del período del servicio militar o prestación social obligatoria como tiempo efectivo a efectos de cotización, aunque se haga de manera parcial, sólo un año y cuando éste sea imprescindible.
Avanzar en este sentido es una cuestión de justicia histórica. Siendo este, además, un compromiso adquirido por la totalidad de Grupos Parlamentarios en la Comisión de Defensa del pasado 28 de febrero de 2006, es decir, en esta misma legislatura.

Igualmente destacamos la enmienda transaccional de IU acordada sobre los becarios de investigación, que obliga al gobierno a dilucidar como incluir en el régimen de seguridad social a los becarios de investigación, que tras años de reivindicaciones el gobierno aprobó un estatuto que ha significado la incorporación de unos pocos a la seguridad social. La enmienda de IU pretendía alcanzar la plena incorporación de los becarios al régimen de seguridad social. El compromiso de estudio para lograrlo es un avance, tras el estancamiento que supuso la aprobación del estatuto del Personal Investigador RD q dejó a la mayoría fuera de su aplicación.
Entre las enmiendas de IU-ICV que fueron incorporadas tras ser transaccionadas con otros grupos celebramos que se haya logrado que esta reforma no perjudique a los trabajadores de la minería retrasando su edad de jubilación.

Tambien es positivo que se haya aprobado que el Gobierno presente un informe “sobre las medidas a implementar en orden a dar cumplimiento a las iniciativas parlamentarias aprobadas por la Cámara en relación con la reducción de la edad de acceso a la pensión de jubilación por parte del colectivo de los bomberos”.
También se incluye una disposición adicional vigésima primera para la protección social de los sacerdotes y religiosos/as de la Iglesia Católica secularizados.
sin ningún tipo de aventurismos y sin descuidar la sostenibilidad financiera del sistema, desde IU-ICv entendemos que se puede ser mucho más ambicioso en esta reforma.

Aún quedan muchos colectivos a los que no va a alcanzar esta reforma y pensamos que lo prioritario para un Gobierno de izquierdas sigue siendo invertir en lo social y favorecer una mayor cohesión social.


Nuestro grupo parlamentario opta por la abstención en la votación de este proyecto de ley, dada la falta de ambición demostrada por el PSOE para dar pasos más concretos para abordar un mayor compromiso social y favorecer una mayor cohesión social.


La Seguridad Social es el principal instrumento de solidaridad interpersonal e interterritorial que tenemos los ciudadanos de este país.